Spurensuche: Fremde Kulturen in unserem Alltag - En busca de huellas de culturas extranjeras en la vida cotidiana - Mühlilla 2003

Reisen - Viajes

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UND DER ZUG, DER ROLLT ...


 

 
Dass der Bus in Spanien kommt, wann er will, war mir bekannt, doch dass die Züge auch halten, wo sie wollen, war mir neu!
Stehengelassen vom Andalusien-Express standen ca. zehn Personen - darunter meine Gastfamilie und ich - am Bahnhof von Cádiz. Das Einzige, was wir vom Zug mitbekamen, war der Fahrtwind. Durch einen Fehler des Zugführers saßen wir dort fest. Doch frohen Mutes und gut gelaunt tapsten die stehen gelassenen Passagiere zum Bahnschalter, und ich schlurfte hinterher. Wir mussten nach Hause - aber wie?
 
Nach vielen Telefonaten und langen Diskussionen über die Situation wurde uns ein Bus zugewiesen. Aber bevor wir diesen betraten, mussten wir zur Rückerstattung des Fahrtpreises eine Reklamation schreiben. Nur was muss man schreiben? Zum Glück gibt es immer jemanden, der bei solch schweren Fragen helfen kann: Mama!! Hoch motiviert und inspiriert von ihr fand ich dann die richtigen Worte um mich auszudrücken. Ich schrieb die Reklamation in Deutsch, und nun war der Weg frei! Da wir nicht so viele waren, die nach Sevilla wollten, hatte ich wohl die schönste Schlafgelegenheit ganz für mich allein. Die ganze Rückbank für mich!! Und als der Bus schließlich noch von der Guardia Civil angehalten und von Drogenhunden durchsucht wurde, konnte mich gar nichts mehr erschrecken. Da bei uns nichts zu finden war, dauerte es nicht lange und wir durften weiter fahren. Die spaßige Fahrt dauerte drei Stunden und wir kamen schließlich heil in Sevilla an. Später landete ich in meinem Bett, in Gedanken an den Zugführer: Und wenn er nicht gehalten, dann rollt er noch heute.
 
   


Y EL TREN SIGUE RODANDO ...


 
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Que los autobuses en España llegan cuando quieren, lo sabía, pero que los trenes paran donde quieren no lo sabía. Plantados por el Express-andaluz, esperabamos en la estación de Cádiz cerca de 10 personas, entre ellas mi familia de acogida y yo. Lo único que nos llegaba del tren era el viento cuando pasaba.
Por un error del conductor nos tuvimos que quedar allí. Sin embargo, los pasajeros fueron con buen humor a la taquilla. Yo tenía que ir a casa, pero ¿cómo? Después de muchas llamadas y discusiones sobre la situación nos asignaron un autobús. Antes de eso tuvimos que escribir una reclamación para que nos devolvieran el dinero del viaje. ¿Pero qué se pone? Por suerte en situaciones así siempre hay alguien que puede ayudar y contestar a preguntas tan difíciles: ¡Mamá! Motivado y muy inspirado, encontré las palabras adecuadas para expresarme. Escribí la reclamación en alemán y por fin el camino estaba libre. No éramos muchos los que queríamos ir a Sevilla y por eso tuve sitio para dormir. Todos los asientos de detrás sólo para mí.
De repente la Guardia Civil paró el autobús y rebuscó con todos sus perros. ¡Vaya susto que me dieron! Como no pudieron encontrar nada, no tardaron mucho y conseguimos seguir nuestro camino. El gracioso viaje duró tres horas y por fin llegamos a Sevilla. Después llegué a mi camita pensando en el conductor: y en que, si no había parado ya, todavía seguía en marcha.
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